Quo Vadis, Desertus (algunas ideas sobre “Desertus” de Desertus)

Anda en mi cerebro una gramática dolorosa y brutal

La matanza continua de conceptos internos

Y una última aventura de esperanza celestes

Un desorden de estrellas imprudentes

Caídas de los sortilegios sin refugio

Todo lo que se esconde y nos incita con imanes fatales

Lo que se esconde en las frías regiones de lo invisible

O en la ardiente tempestad de nuestro cráneo

Vicente Huidobro, Altazor, Canto I

Desertus, banda stoner iquiqueña, anuncia nuevo material pronto. La expectativa se justifica considerando el nivel alcanzado en su tercer EP (Desertus. 2015. Black Flag Estudios) que, con sólo cuatro canciones, me permite el atrevimiento de trazar una breve reflexión, quizás parcial o con puntos ciegos –de ello no me cabe duda-, de su propuesta.

Si hay una base que facilite la organización de una descripción más o menos prolija del EP, estaría en concebir tal producción como una configuración algebraica, donde el stoner de Desertus no asume el mismo valor siempre. Así se comprende que el riff marcado del género no eclipse una fragilidad más sinuosa que tiene episodios de solemnidad. Hay habilidad en el tránsito de esos registros que ocurren inclusive dentro de una misma canción.

La segunda canción del disco homónimo (Bajo el sol) es generosa en la hipótesis señalada. Con el aporte de los toms de batería –se agradecen los quiebres que revitalizan los tiempos de la canción-, con sonidos de cuerdas que emergen de las grietas que determina la percusión y una voz que, como diría Huidobro, pertenece a un cerebro de gramática dolorosa y brutal, se sintetiza un cuadro que dibuja un vaivén, un péndulo que va desde la acusación de lo reprochable a un coro que parece más bien movilizar la piedad en la canción. No obstante la síntesis, en Bajo el sol Desertus no se deriva una reconciliación de cada polo que termine anulando los efectos de los diferentes momentos de la canción de cuatro minutos y medio de duración –y aquí reside la originalidad de EP Desertus– cuando lo que impera es una melancolía, una melancolía bajo un código stoner que no pretende simetría alguna.

Cada una de las canciones está elaborada con cuidado. Del EP Desertus hay variaciones, pero limitadas en cuatro canciones que portan temas como frustración, hipocresía y victoria pírrica que son presentadas bajo metáforas e imágenes cargadas (Haciendo el amor con la muerte/ Rechazo su vientre de paz/ Bebí de tu sangre espectro cruel/ Comí de tu carne espectro cruel. De tu sangre, Desertus 2015). Ideas fijas que, rearticuladas, producen conceptos, emociones y sonidos reveladores.

La última canción del EP, Adiós, es una que muestra fuerte influencia “weichafera”. Tiene casi un lazo sanguíneo con Respiro la luz del sol de Weichafe del disco Weifache (2002) aunque con la distinción correspondiente del sonido Desertus.

¿Hacia dónde apuntará el próximo disco de los iquiqueños? Cuando un trabajo es maduro los saltos son difíciles de ejecutar. Esta vez el deseo está en que haya más de cuatro canciones acompañadas de esa “gramática dolorosa y brutal” que el disco homónimo no agotó. Sin embargo, la pretensión de obtener un “Desertus 2”, es decir, una continuidad unidireccional del EP del 2015, pasa por alto que los procesos creativos se caracterizan por su dinámica fragmentaria y reinterpretativa de lo conseguido y lo buscado.

Por: Evaristo

 

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