La mejor psicoterapia posible: el concierto de The Cramps en un centro psiquiátrico.

Fue uno de los grandes momentos del rock and roll. «Alguien me dijo que todos ustedes están locos, pero no estoy tan seguro de eso», dijo Lux Interior

Fuente: Agente Predicador

Las presentaciones siempre sobraban: eran The Cramps. Sin embargo, el 13 de junio de 1978, Lux Interior se dirige a una escasísima audiencia, apenas unas decenas, para decir estas palabras: «Nos llamamos The Cramps, somos de la ciudad de Nueva York. Conducimos alrededor de 5000 kilómetros para tocar». Luego, la respuesta parece encajar en la música y el habitual caos de la banda. Un tipo desde el fondo grita «¡Jódete!». La respuesta es mejor aún: «Alguien me dijo que todos ustedes están locos, pero no estoy tan seguro de eso», añade Lux. «Para mí se ven bastante bien». Fue uno de los conciertos más extraños y bizarros. The Cramps, con su sonido atronador, tocan entregados ante una docena de personas internadas en el hospital mental de Napa State, en un escenario que han improvisado poco antes. Sonaron «Mystery Plane», con la que abrieron, y seguidamente desfilaron «The Way I Walk», «What’s Behind the Mask», «Human Fly» o «Twist and Shout». Parecía que todo salía estupendamente, incluso las teorías de Howie Klein y Bart Swain, los promotores del show, que pensaban que la música tendría un efecto positivo sobre los internos.

Tras ellos salieron a «escena» The Mutants, desde San Francisco, pero el efecto entre la audiencia fue el mismo. Bailan y saltan. El sonido (malo, con amplificadores muy pequeños y a lo máximo que daban) retumba. Los segundos se quedaron sin ser grabados. La oscuridad se había apoderado de todo.

Los espectadores ríen ante las bromas de los músicos y ante cualquier comentario. Cualquier cosa era posible. Años más tarde, en 2003, los artistas Iain Forsyth y Jane Pollard recrearon el acontecimiento, que llamaron File under Sacred Music, para el ICA de Londres, igual que habían hecho con un David Bowie convertido en Ziggy Stardust. La imagen del VHS es muy mala, pero qué importa. Este es uno de los grandes momentos del rock and roll.

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