Qué culpa tiene la música

Los tiempos están cambiando rápidamente, pero no olvidaremos que aunque pasen los siglos, nosotros seguiremos rockeando.

Por: Ignacio Orellana G.

Esta frase que es digna de estampar en una camiseta, pertenece a unos de los vocalistas más manoseados en cuanto a temas para películas y deportes se refiere. Y como no, si tiene un tema tan pegajoso, con fuerza, rítmico y quizás con unos de los mejores “riff”de la década de los 70´s. Sí, porque “Rock N’ Roll parte 1 y 2” es un  gran tema, lo lamentable que fue compuesta por un gran hijo de puta.

La historia de la música tiene de todo en anécdotas, muchísimas felices por un lado, así como fatales por otro. Muertes por sobredosis abundan, accidentes también o casos tan extraños como el de Roky Erickson, líder vocalista y guitarrista de la banda pionera del rock psicodélico 13th Floor Elevators, quien fuera diagnosticado con esquizofrenia, asegurando que un extraterrestre vivía en su cuerpo. Pero lo que el mundo del rock nunca había visto antes y esperemos nunca más pase, fue el caso de Paul Francis Gadd o mejor conocido como Gary Glitter.

Nacido o mal nacido en 1944, en una pequeña localidad de Banbury, perteneciente al condado de Oxfordshire en Inglaterra, el músico Gary Glitter fue criado sólo por su madre y abuela, nunca conoció a su padre. Desde muy temprana edad fue un chico problema y difícil de controlar, su madre cansada de tantos líos a la edad de 10 años, lo derivó al cuidado de las autoridades locales donde escapaba regularmente a Londres, para ver bandas de la época.

Ya crecido formó su propia agrupación, siendo uno de los pioneros del “Glam Rock”y obtuvo gran popularidad a principios de los 70’s hasta mediados de los años 80’s. Se estima que Glitter, ha vendido más de 20 millones de discos en todo el mundo y se mantuvo en las listas de sencillos del Reino Unido por 180 semanas consecutivas, logró tener 26 singles de éxito que lo colocan entre los 100 ingleses más exitosos de todos los tiempos.

Su carrera cayó como un zepelín de acero, cuando a finales de los 90’s, fue arrestado por posesión de pornografía infantil y acusado de abuso sexual a una menor de 14 años; todo esto en Inglaterra. El perturbado vocalista huyó del país y años después, tanto en Camboya como en Vietnam países donde fue a parar, volvió a ser acusado y deportado por abuso sexual infantil.

En 2008 retornó a su natal Reino Unido después de que decenas de países le negaran la entrada. Ahí, fue incorporado al Registro de Delincuentes Sexuales de su país de por vida y comenzó su juicio civil. En 2014, Gary Glitter fue acusado nuevamente por 8 cargos de abuso sexual a dos niñas de entre 12 y 14 años de edad. Y finalmente el año 2015 fue declarado culpable por cuatro cargos de abuso sexual, uno por mantener relaciones sexuales con una niña menor de 13 años y un intento de violación. Su condena fue de 16 años en prisión.

Actualmente y afortunadamente, este pervertido se encuentra en prisión, pero su música muy libre y como decíamos al principio de esta crónica “Rock and Roll parte 1 y 2”, ha sido usada en variadas películas como, Full Monty (1997), Meet the Fockers (2004) entre otras más, incluso en la serie televisiva  Los Simpson. La última polémica que se originó con la mencionada canción fue el 2019, cuando se incluyó en la banda sonora de Joker, película dirigida por Todd Phillips, protagonizada por Joaquin Phoenix, que generó controversia al comprobar que su uso conllevaría que Gary Glitter recibiría una suculenta suma por derechos de autor y regalías, cosa que nunca paso por suerte, debido a que los derechos ya no pertenecen al cantante.

Por otro lado en Estados Unidos, el tema es asociado popularmente con los deportes, pues varios equipos profesionales adoptaron la canción para usarla durante los juegos, principalmente al momento de marcar un punto o para festejar las victorias, así como para revitalizar a la multitud, en descansos o tiempos muertos y en bailes de las populares “cheerleaders” en disciplinas como el baloncesto, hockey, así como también en la liga profesional de fútbol americano. Como vemos, esta canción dividida en dos partes, está muy arraigada en la cultura popular anglosajona, y parte de su letra es digna de una camiseta ¿y por qué no?, si después de todo QUÉ CULPA TIENE LA MÚSICA.